




Punto y línea
Punto y línea toma como inspiración los elementos básicos de la forma para componer, a través de objetos cotidianos, la sustancia primaria de nuestro mundo emocional.
Es un intento de dar forma a aquello tan escurridizo que a veces no se deja describir, y otras nos resulta ajeno o no registramos que nos sucede. Es un ensayo de disposiciones que apunta a entramar lo interno en lo externo, que busca conscientemente ordenar, desordenar y reorganizar para dar lugar a nuevas configuraciones. Porque la búsqueda de una forma es también la ambición de dar entidad.
Pero punto y línea también es un juego, una prueba, un desafío. El de habitar espacios internos que nos incomodan, tal vez, para descubrir el valor que hay en ello. Un juego, también, para animarnos a identificarnos con lo que nos pasa con curiosidad y ligereza, como hacíamos de niños. Por eso, el límite de las disposiciones es el de nuestra imaginación.
A través de lo primario, en lo pictórico podemos crear nuevas formas. También, partiendo de la materia prima de lo que sentimos, podemos reconfigurar nuestra realidad subjetiva para lograr cambios tangibles en el mundo.
Este nuestro poder y nuestra esperanza.