¿Qué tendrá que ver el Dalai Lama con la creatividad?
Algo tan mundano como una silla puede encerrar una potente reflexión sobre nuestro poder creador
¿Qué tendrá que ver el Dalai Lama con la creatividad?
Algo tan mundano como una silla puede encerrar una potente reflexión sobre nuestro poder creador
Hace muchos años, a raíz de una invitación en el trabajo, tuve la oportunidad de ir a ver al Dalai Lama al Luna Park. Para los que somos de Buenos Aires, tal vez esto resulte gracioso. El Luna Park es un estadio conocido por sus competencias de boxeo y shows artísticos.
Ese día el Dalai Lama no se puso los guantes de box, pero dijo algo que para mí fue “puro rock”, que me quedó grabado (lo único que retengo de esa experiencia, realmente) y que aún recuerdo luego de más de diez años: todo, todo, todo lo que vemos y que nos rodea es fruto de la energía y del trabajo de alguien.
Creo que las personas estamos bastante familiarizadas con el increíble don creativo de la naturaleza y de su creador, más allá de quién creamos que sea (o no sea). Como persona que necesita ir con bastante frecuencia a recargar energía a un parque o una plaza, agradezco infinitamente lo hermosa y restauradora que puede ser.
Pero es cierto que tal vez no reflexionamos con tanta frecuencia sobre las creaciones humanas que nos rodean que son, en definitiva, todo lo demás.
Te propongo un ejercicio muy simple, que me cautiva cada vez que lo hago.
Pensemos en algo tan cotidiano como una silla (la silla donde estoy sentada). Alguien la ideó, la diseñó, la fabricó, la transportó… Cada detalle, desde la creación del tejido del asiento hasta que llegó a la puerta de mi casa, involucró la energía y el trabajo de muchas personas.
¿Cuánto tiempo, cuánta vida hay guardadas en cada una de estas cosas? Los dibus son de Annelies Draws.
Ahora, intenta extrapolar esto a todo, todo lo que te rodea en este momento. Cada cosa sobre la que reposas tus ojos, incluso lo que está dentro de esas cosas, que los ojos no llegan a ver… ¿no es fascinante? Toda la energía, la vida, el trabajo detrás de todo.
Es sorprendente darnos cuenta de cuánta energía fue invertida en cualquier cosa en la que posamos nuestros ojos.
Las personas somos mucho, mucho más creativas y creadoras de lo que pensamos. Si nos cuesta reconocer toda la creatividad que hay en lo material, cuánto más difícil es darnos crédito por todo lo que podemos crear en nuestras vidas, que tal vez no tiene resultados que los ojos puedan ver: mejorar algún vínculo, conseguir un cambio positivo en el trabajo, cuidar mejor nuestra salud, tener una rutina que nos guste más, crear una vida que nos facilite sentir con más frecuencia las emociones que nos generan bienestar.
El coaching es una herramienta muy potente para animarnos a transitar ese proceso y poner en acción todo eso que soñamos, es decir, volcar esa energía creativa al servicio de un cambio que sea bueno para nosotros y para los que nos rodean: que mejore nuestra vida y la de los demás, como esta silla en la que estoy sentada.
Si estás interesado en iniciar un proceso de cambio en tu vida, estaría encantada de que conversemos:
Y si te interesó el tema, te invito a explorar más sobre la creatividad y el poder de los cambios en mi blog, donde escribí sobre qué es la creatividad para mí, y cómo la relaciono a mi manera de practicar el coaching.
Somos creadores natos. Si una silla encierra tanto trabajo, imagina el potencial transformador que habita en cada uno de nosotros. Ojalá esta reflexión te inspire a crear cada vez más cambios positivos en tu vida.