Un nuevo enfoque sobre ti mismo
La idea de nosotros mismos puede ser el punto de partida de un montón de posibilidades, o de limitaciones. Todo es según el cristal con que se mire.
Un nuevo enfoque sobre ti mismo
La idea de nosotros mismos puede ser el punto de partida de un montón de posibilidades, o de limitaciones. Todo es según el cristal con que se mire.
La idea de nosotros mismos puede ser el punto de partida de un montón de posibilidades, o de limitaciones. Todo es según el cristal con que se mire
En marketing se habla mucho de storytelling, el arte de contar historias para captar la atención y convencer a los clientes. Pero, ¿qué pasa cuando pensamos en el storytelling que hacemos nosotros mismos sobre… nosotros mismos?
Desde el punto de vista del coaching, este concepto puede ir mucho más allá. Cada uno de nosotros opera en el mundo desde una serie de creencias. Estas creencias son “verdades” que nos contamos a nosotros mismos, y que nos ayudan a atravesar el día a día.
Aunque las vivimos como categóricas, las creencias son en realidad verdades parciales, basadas en nuestro pasado e historia, porque las personas miramos todo desde el lente de nuestra propia subjetividad. Lo interesante de las creencias es que, muchas veces, actúan como profecías autocumplidas.
Teniendo esto en cuenta, se vuelve mucho más interesante el ejercicio de pensarnos a nosotros, la definición que nos damos sobre nosotros y la que damos a los demás. ¿Alguna vez has pensado cómo te gusta presentarte? Te invito a que lo pongas a prueba: cuando empiezas una oración desde el “Yo soy…”, ¿cómo la continúas? ¿Para qué eliges hacerlo así?
Si tuvieras un cristal mágico que te concediera los poderes que más necesitas, ¿qué le pedirías? Esta acuarela (rescatada de un Tumblr viejo) la pinté a pedido de una amiga.
Tener una idea formada de quiénes somos es necesario y útil. Pero a veces esa definición que manejamos es limitada, o tal vez respondió a una versión nuestra que quedó desactualizada porque ya no está en línea con nuestros valores, nuestras capacidades y habilidades de hoy, o incluso, con nuestro propósito.
¿Qué tan diferente te enfrentarías a lo que que deseas si te dieras la oportunidad de pensar sobre ti de una forma más amplia, más posibilitadora? Te propongo un ejercicio que te puede ayudar a responderlo.
Cuando estaba cursando la formación en Coaching Creativo en Gaiki, nos pidieron a cada uno de los participantes que ideáramos y compartiéramos un ejercicio creativo. Fueron compilados en Recetas Creativas, un libro de descarga gratuita, lleno de las dinámicas que creamos todos.
El aporte que hice yo es el siguiente:
Cierra los ojos y haz algunas respiraciones profundas para conectar con el cuerpo y las emociones que estás teniendo.
Pregúntate qué cualidades personales que no tienes o que te cuesta tener estás necesitando en ese momento.
Comienza a dibujar tu cristal energético. ¿Qué forma, tamaño, colores y acabado tiene? ¿Es translúcido o no? ¿Es fuerte o frágil? ¿Tiene imperfecciones?
A medida que dibujas y coloreas, deposita intencionalmente en el cristal las cualidades que detectaste en respuesta a tu pregunta inicial.
Una vez finalizado el dibujo, recorta el cristal por sus contornos y sostenlo en tus manos.
Tras un momento de reflexión, y con el cristal entre manos, responde: “Ahora que poseo estas cualidades, ¿qué cambios puedo hacer en mi vida o rutina para lograr lo que necesito? ¿Qué conversaciones puedo tener, que antes no podía? ¿Qué actitud puedo tomar ahora?”
Anota las reflexiones en un cuaderno.
Piensa y registra formas concretas de poner tus nuevas cualidades en práctica; hasta puedes agregarlas a tu calendario para accionar.
Guarda el “cristal” contigo para recordar las cualidades que te has permitido poseer.
¿Qué nueva definición de ti mismo puedes tener ahora que has realizado el ejercicio? Me encanta cuando me entero que las personas ponemos en práctica nuestra creatividad para abrirnos nuevas posibilidades. Como paso extra, te sugiero que escribas las conclusiones a las que has llegado, para poder releerlas y visualizarlas cuántas veces necesites.
Espero que este ejercicio te haya ayudado a conectar con cualidades tuyas que no sabías que tenías, o con esas cualidades en potencia, para que puedas desarrollarlas y ponerlas en práctica, y así acercarte más y más a lo más bello de ser humanos: la capacidad de desarrollarnos como mejores personas, para servir a nuestro bienestar y el de quienes nos rodean.